​​​A L D A  A R D E MA N I​​


BRAILLE

Camino durante treinta minutos con los ojos cerrados la línea braille de los invidentes en una de las calles más concurridas del zócalo de la ciudad de México. Hacer este recorrido, donde mi cuerpo en estado de relajación hizo que mis sentidos se agudizaran, la sensación de que en cualquier momento alguien pasaría sin fijarse y podría testerearme o tirar estaban presentes constantemente, la absorción de tanto bombardeo por el ruido me descontrolaban pero poco a poco iba ganando confianza en mis pasos hasta llegar al fin del recorrido que era una barrera.